¿Cómo se arraiga un proyecto en el tiempo? Más allá de las herramientas jurídicas y los planes, son los encuentros, los espacios de diálogo y los momentos compartidos los que dan vida a las dinámicas colectivas.
En diciembre de 2025, nuestra responsable de proyecto viajó a Brasil para acompañar la segunda fase del proyecto Termo Territorial Coletivo (TTC), implementado por Comunidades Catalisadoras con el apoyo de urbaMonde. Esta misión forma parte de la continuidad del trabajo destinado a adaptar el modelo de Community Land Trust (CLT) al contexto de las favelas brasileñas, con el objetivo de fortalecer la seguridad de la tenencia de la tierra y el poder de acción de las comunidades.
En la comunidad de Terra Prometida, la visita coincidió con la celebración de fin de año de la Escuela Popular de Agroecología, organizada por el Centro de Integración de la Serra Prometida. Junto con los socios comunitarios, el equipo del proyecto TTC facilitó un espacio de diálogo con las y los habitantes. Este momento permitió compartir los avances recientes, en particular en la estructuración comunitaria y la planificación territorial, así como abrir la discusión sobre las perspectivas de movilización para 2026. Estos espacios de diálogo son fundamentales: permiten hacer un balance colectivo, valorar el camino recorrido y mantener el compromiso en torno a una visión común.
Pocos días después, en Shangri-Lá, una asamblea comunitaria de fin de año reunió a las y los residentes en torno a un balance colectivo. Los miembros de la coordinación local compartieron los avances del proyecto, entre ellos la construcción de un área de recreación, símbolo concreto de la acción colectiva. El encuentro continuó con un diálogo constructivo sobre las perspectivas para el año siguiente y concluyó con la proyección de un documental de urbaMonde sobre cooperativas de vivienda en Nicaragua. Este momento cinematográfico permitió a la comunidad reconectarse con sus propios orígenes, ya que Shangri-Lá también se construyó sobre la ayuda mutua y los valores cooperativos. Este recordatorio fue especialmente importante frente a los desafíos actuales de movilización, contribuyendo a reavivar la importancia de la solidaridad entre las y los habitantes.
Más allá de los encuentros comunitarios, la misión también incluyó sesiones de trabajo estratégico con el equipo local del proyecto. Una jornada de evaluación colectiva permitió reflexionar sobre las lecciones aprendidas en la primera fase e identificar prioridades para los próximos años, integrando al mismo tiempo a los nuevos miembros del equipo. Estos intercambios fortalecieron la coordinación interna y permitieron alinear las estrategias para consolidar el proyecto a largo plazo. También fue la ocasión de proyectar el documental de urbaMonde sobre cooperativas de vivienda en barrios informales de Indonesia. Su proyección permitió identificar numerosos paralelismos entre ambos contextos, destacando desafíos comunes y respuestas colectivas similares. El documental fue muy bien recibido y contribuyó a enriquecer la reflexión del equipo a partir de estas experiencias inspiradoras.
De Terra Prometida a Shangri-Lá, se confirma una misma dinámica: comunidades que se reúnen, evalúan su recorrido y construyen colectivamente su futuro. Las proyecciones, las asambleas y los talleres estratégicos han demostrado que estos momentos compartidos son mucho más que simbólicos: fortalecen la cohesión, inspiran la acción y consolidan las bases de una transformación duradera.